- Artículo sobre la recreación civil.
- Crónica del evento 27m2 inauguración del Museo Troglodita.
- Noticias recreacionistas.
- Preparación de los eventos Belmonte siglo XV y San Miguel de Foces.
¡Bienvenidos a S.A!
¡Hola! ¿Cansado de soldados y caballeros? Si estás buscando algo diferente en cuanto a recreación, esta es tu página. En S.A aportamos un toque distinto y una visión especial en nuestra manera de recrear. Si tu pasión es la historia y la recreación, este es tu blog.
lunes, 22 de julio de 2013
El Adalid - Número 3
Nuevo número de "El Adalid", ahora con periodicidad bimensual. En este nuevo número podréis encontrar:
miércoles, 15 de mayo de 2013
El Adalid - Número 2
En este tercer mes, mayo, podréis encontrar en nuestro boletín mensual:
- Artículo sobre recreación histórica y rol histórico
- Crónica de la sesión de fotos en la Alhambra
- Otros eventos
- ¡Nuevo miembro de S.A!
- Entrevista a Guillermo Cózar (grupo Signum Phoenix)
- ¡Y mucho más!
jueves, 25 de abril de 2013
Montiel Medieval 2013
S.A había hablado con la organización
de Montiel, gran parte de cuyo peso recae sobre los hombros de Mabel
Villagra (que ha trabajado incansablemente y durante años para sacar
adelante esta recreación) para llevar a cabo una serie de
actividades de living history, cápsulas y una novedosa propuesta:
una visita guiada al campamento con aforo limitado (y del tipo que
hemos propuesto en el anterior artículo). El nerviosismo se hizo
patente por las lluvias que se experimentaron durante semanas (y que
gracias a Dios dieron una pequeña tregua), adaptándonos asimismo a
cambios en las actividades, emplazamiento del campamento, horarios,
planes generales, etc.
Al final el tiempo acompañó, así
que nos desplazamos junto a nuestro grupo amigo, Battle Honnours,
hasta esta localidad ciudadrealeña para desarrollar las actividades
que teníamos pensadas, y colaborar en otras. El viernes se llevó a
cabo la tradicional levantada del campamento y recepción de grupos,
haciendo dormida unos en el campamento y otros en un colegio de la
localidad donde la organización tenía dispuestos colchones, toallas
y sábanas para un mejor descanso.
Sábado
Este año, Montiel aumentó
sensiblemente el número de recreadores y grupos asistentes, con lo
que pudimos disfrutar de la compañía de numerosos grupos de
Portugal, de gran calidad en la recreación del siglo XIV, como la
Portucale Fidelis o Guildas Áureas (grandes amigos) que repitieron
un año más. Junto a ellos, grupos italianos (como La Corte delle
Spade) e incluso un grupo francés (Lo Mainaders Malesolde), con lo
que los diferentes grupos se beneficiaron de la experiencia de los
otros, convirtiendo la convivencia en uno de los puntos fuertes de
este evento. No obstante, hubo poco tiempo para dicha convivencia, a
causa del apretado programa, un punto que convendría mejorar en
futuras ediciones.
Entre otros fallos que detectamos, sin
duda fruto de que la organización se vio superada en sus
planificaciones por la circunstancia (y por el reducido número de
organizadores que realmente estaban al pie del cañón). No vamos a
extendernos mucho en estos fallos, aunque si convenimos en señalarlos
con ánimo constructivo y sin pretender ofensa en ningún momento. En
primer lugar, y bastante importante, fue el aspecto de la comida.
Ignoramos si por falta de fondos u organización, la simpática
familia que trabajó para ponernos de comer (vaya por delante nuestro
agradecimiento a su labor, que prácticamente fue 24 horas y
estirando al máximo los medios de los que disponían) se quedó
corta en algunas ocasiones con la cantidad servida para tantos grupos
y personas, y dada la prisa con la que había que cocinar y
prepararlo todo, surgieran problemas como patatas algo crudas (que
pusieron a prueba a más de un estómago) o macarrones algo pasados a
los que no se pudo escurrir. Fallos comprensibles, y en los que no
pretendemos hacer sangre, habida cuenta de que comida y bebida era
gratuita y se sirvió al punto a los recreadores (a los que se iba a
identificar con una pulsera, aunque luego no hizo falta).
Sea como fuere, tras la comida se
entró la tórrida tarde, donde costó movilizar a los recreadores
para las dos actividades fundamentales de este horario: la visita
guiada y el entrenamiento. Aunque hubo necesidad de que la gente
asistiera al desfile de las 5, lo cual fatigó a no pocos dado el
calor tan intenso (nadie se lo esperaba). La visita guiada era la
actividad estrella de S.A. Y a pesar de los cambios que tuvo que
sufrir en su diseño (estaba concebida para no solaparse con el
entrenamiento y para que fuera desarrollada y disfrutada por un
número mucho mayor de recreadores) fue un éxito. Ésta se centraba
en varios módulos temáticos, a los cuales les correspondían unas
explicaciones y alguna cápsula o teatralización. No se pudo
realizar todo, ni siquiera el mínimo que concebimos in situ, dadas
las contingencias del entrenamiento, el calor, la dispersión de los
recreadores y la dificultad para mobilizarlos, etc.
Tras recordar las normas de seguridad
(que los visitantes, es justo señalar, respetaron a rajatable con un
comportamiento ejemplarmente cívico), la visita comenzó con un
módulo en el que se explicó las relaciones entre castellanos y
nazaríes en el siglo XIV (y el periodo de esplendor del reino nazarí
en este siglo) mediante la realización de una teatralización con
ayuda de Conca, Fortun de Torres, Battle Honnours y especialmente de
los recreadores protagonistas Luis Cano (Mahomad ibn Ruach “el
cabezaní”) y Rubén Blanes (Roger de Outremer) que escenificaron
mediante una conversación en torno a un tablero de ajedrez las
guerras, paces, alianzas y comercios de castellanos y nazaríes
durante la Guerra de los Dos Pedros. Damos las gracias a estos
recreadores y a los que prestaron el material, y estuvieron presentes
colaborando, ya que consideramos que la cápsula fue un éxito y
gustó mucho a los visitantes.
Con un “vestir el caballero”
(gentileza de Rubén Blanes), pasamos luego al módulo donde se
explicó el tren de bagajes y la presencia de mujeres, niños y
artesanos en un campamento militar del siglo XIV. La primera parada
fue en el yunque de Artifex Crispus (LGV) que tuvo la gentileza de
explicar el trabajo del armero (y luego uno de sus compañeros el de
la cota de malla) desde el yunque blando hasta el pulido, sin
escatimar martilleos. Pretendíamos encadenar este módulo con una
estación interesante, donde la recreadora Elena Fuica iba a realizar
un recital de prosa y poesía de la época e íbamos a enseñar
cuestiones relativas a la sanidad y cura de enfermos, aunque con el
solapamiento de la visita con el entrenamiento no se pudo realizar
(Elena si hizo el recital para el disfrute de los recreadores, aunque
no pudo ser escuchado por los visitantes). No obstante les
agradecemos su participación, de todo corazón, y su interés.
La visita pivotó, así pues, sobre el
eje de los puestos de artesano. Le siguió el expositor de tocados
medievales de Virginia Rodrigo (Gloria Victis), que explicó el
significado y diferentes tipos de tocados en la España Medieval.
Otras dos paradas ahondaron más en el tema de la vestimenta.
Primero, una exposición sobre la costura y el trabajo de la lana por
cortesía de CyD de la Orden Calatrava, que aunque no estaba prevista
(pido nuevamente disculpas por ello) pilló de camino y nos pareció
procedente, y tras una explicación de la presencia de niños en el
campamento y el origen ancestral de muchos juegos infantiles, la
magistral explicación (cortesía de Fortun de Torres) de los
trabajos del cuero. Ya merodeaba por allí Bricio, encarnación de
Joaquín Ballesteros, que durante todo el fin de semana volvió a
sorprendernos con su representación de este pordiosero (que
interactuó con todos de las más diversas formas). Terminamos la
visita con una explicación, frente al altar de S.A, de la
importancia de la religiosidad en el siglo XIV y de los cambios de
mentalidad que llevaron al desarrollo del Renacimiento, que tuvo en
el Quatroccento su primer siglo.
Por la noche, antes de la cena, vino
el cortejo fúnebre del rey don Pedro, al que lamentablemente no
pudimos asistir por agravarse la mala salud de Noemí, que asistió
al evento enferma.
Domingo, la Batalla
El domingo las actividades se
centraron en la mañana y hasta mediodía, siendo la principal la
preparación y desarrollo de la batalla, motivo central de la
recreación. A nuestro entender, sin embargo, la batalla quedó un
tanto deslucida por varios motivos. El principal, de hecho, fue tener
que ajustar la batalla a un marco temporal tan breve (apenas duró 10
minutos) por imperativos del horario. Resultó extraño que una
batalla para la que se había pasado dos horas entrenando y ensayando
a pleno sol y llevara meses planeándose, durara tan poco. Incluso
las bendiciones, y otros actos anejos, tuvieron que hacerse deprisa y
corriendo. En una recreación sobre la Batalla de Montiel, y es de
justicia que nosotros lo señalemos (aunque no seamos muy amigos de
batallas), es lógico que sea precisamente la batalla lo que adquiera
un mayor peso.
No obstante, siempre se saca algo
bueno, y en este caso fue la implicación de los recreadores ante
nuestra labor de coordinación en los rezos, saqueo de muertos y
bendición final. Algo caótico en conjunto, quizá, pero cumplió su
función. Nuestros amigos portugueses rezaron con fray Ordoño en
repetidas ocasiones, y los calatravos hicieron otro tanto, dirigiendo
su capellán el rezo del bando enriquista antes del combate.
Aguadoras y saqueadores esperaron su turno al final del combate, tal
y como estaba convenido, y mientras presentábamos nuestros respetos
a Enrique II como vencedor de la jornada, Bricio arrambló con cuando
pudo, haciéndose con un casco y varias espadas como botín personal,
con el cual posó orgulloso diciendo que iba a venderlos, no por
dinero, sino por vacas y ovejas. Un hombre pragmático.
Terminó así Montiel Medieval 2013,
un evento que este año contó con casi 180 recreadores de muchas
partes de Europa, donde los problemas fueron solventándose según se
iban presentando, y que a pesar del nerviosismo y la preocupación
quedó, en suma, en un evento que cumplió lo que prometió con mucha
decencia y con momentos y actividades de gran originalidad. Damos un
abrazo muy fuerte a todos los amigos que estuvieron allí, y otro no
menos fuerte a los que no pudieron ir. Esperamos que esta sea la
primera de muchas recreaciones a las que asistamos este año.
David Nievas Muñoz
jueves, 18 de abril de 2013
El Adalid Número 1
En este segundo mes, Abril, podéis encontrar encontrar en El Adalid:
- Artículo sobre recreación medieval y campamentos
- Crónica del evento Montiel Medieval 2013
- Otros eventos
- ¡Nuevo miembro de S.A!
- Reseñas de libros y producciones audiovisuales
- Reseña/entrevista a Feudorum Domini
- ¡Y muchas cosas más!
jueves, 14 de marzo de 2013
Boletín "El Adalid". Numero cero
¡Hola amigos! Os presentamos “El Adalid”, un boletín que podréis disfrutar el día 14 de cada mes. Un boletín contagiado por nuestro espíritu: la historia y la recreación pueden ser divertidas. En este boletín encontraréis entrelazados el humor, la documentación y la divulgación. ¿Humor? Aunque la seriedad es necesaria, y nuestro trabajo nos avale, creemos en el humor como método para la divulgación.
Divulgación, por supuesto, ¡Es necesaria! Acercar la historia a todo tipo de público, con los más diversos medios. Documentación, indispensable, nuestra columna vertebral.
Bajo los auspicios de nuestro patrón, San Cucufato, este boletín nace con la intención de ser la “continuación de nuestro espíritu”. Fomentar la recreación civil en España y su protagonismo, ofrecer alternativas a soldados, batallas y desfiles. Sin tratar de convencer a nadie, sin creernos más que nadie. Simplemente, haciendo lo que más nos gusta y compartiéndolo con vosotros.
Seguidnos en este viaje mensual en el que encontraréis artículos de opinión, desgloses de imágenes, crónicas de eventos, proyectos, reseñas, “caza de mitos”, entrevistas, viñetas... Esperemos que, además de divertido, lo encontréis interesante.
martes, 28 de agosto de 2012
Exequias de Eximen de Foces, 2012
Hace meses, nuestros amigos de Feudorum Domini nos comentaron una idea que estaba rondando su cabeza: hacer, por primera vez en la recreación medieval española, un evento de carácter eminentemente civil. Como no podía ser de otra manera, nos adherimos al proyecto casi de inmediato.
Un intenso trabajo de documentación se estaba desarrollando paralelamente.
El objetivo era recrear la muerte y las exequias de un importante ricohombre y señor feudal del Aragón del siglo XIII, Éximen de Foces, en la Iglesia de San Miguel de Foces (Ibieca), una joya de finales del románico, y el lugar donde reposan los restos de esta importante familia. El marco era, pues, incomparable, habida cuenta de la restauración acometida entre 2003 y 2005, y que rescató las impresionantes pinturas de las naves laterales donde se hallan los sepulcros de la familia de Foces.
Durante esos meses, el trabajo de Feudorum Domini se multiplicó. Fue necesario documentar y crear un sinfín de aspectos materiales e inmateriales: se construyó el catafalco de Éximen de Foces, la cruz procesional réplica de las conservadas en museos españoles, una cruz para el altar (así como diversos objetos para el mismo), vestimentas litúrgicas para quienes iban a oficiar, conseguir caballos, así como perros de caza, diseñar y construir escudos para el cortejo fúnebre, etc... S.A ofreció su trabajo previo en materia de investigación de sacramentos y liturgias preconciliares que se emplearían en las diferentes ceremonias durante las exequias, y además planteó una serie de teatralizaciones y cápsulas "ex profeso", como el prendimiento de un ladrón o la extremaunción de Éximen de Foces, que no estaba en principio incluida en el programa.
Trabajamos enviando resúmenes, dossieres y material de ayuda para los participantes en estos actos del programa, y ayudamos a los miembros de Feudorum a documentar el más diverso material, y actos a realizar durante las exequias. Ahorramos dinero, y preparamos gigantescas maletas, recorriendo más de 800 km en 10 horas de viaje hasta tierras de Aragón, luego de Huesca. Todo estaba preparado cuando llegamos al entorno de la iglesia de San Miguel.
Antes de proseguir con el relato de esta sinpar recreación, nos gustaría dar las gracias y muy especialmente a los miembros de Feudorum Domini, el grupo organizador. No teníamos el placer más que de conocernos por internet, aunque a algunos de sus miembros ya les considerábamos amigos con todas las de la ley. Hemos de decir que su acogida cálida y atenta nos tocó el alma. Tuvimos el placer de conocer en persona a gente tan encantadora como Carlos y su mujer, Amparo y el incombustible Mariano (uno de los motores de esta recreación), que demostraron una vez más que se puede ser un excelente recreador, en muchísimos aspectos, y a la vez ser gente cercana, simpática y dispuesta siempre a ayudar y a hacer que nuestra experiencia fuera cómoda y agradable.
Este grupo, cuyo nombre definió nuestro gran amigo Enrique "los señores de los fueros", nos ha tocado el corazón, y los sentimos ahora más que nunca como nuestros hermanos. ¿Que decir? Tan solo, quedaros con este dato: nunca en mi vida había visto a un grupo de recreación recoger las tiendas del campamento mientras cantan al unísono una alegre canción. Feudorum es así: no solo llevan a la recreación medieval a un altísimo estándar de calidad, sino que disfrutan con ella con una ilusión casi infantil. Una ilusión con la que nos sentimos identificados.
Tras un viaje de 10 horas (11 horas en algún caso) y ser amablemente acogidos por Enrique en su casa, donde hallemos descanso, partimos al municipio oscense de Ibieca por la mañana, donde llegamos en un campamento que estaba en plena construcción. Para nuestra sorpresa uno de los grupos asistentes, Casus Bellic, estaba construyendo una cabaña con materiales del lugar, usando tan solo herramientas de la época. Con ánimo jovial, estos compañeros catalanes construyeron algo increible, con troncos, ramas, piedras, cañas y cubiertas de hoja, para lo que trabajaron sin descanso durante todo el día, y hasta el siguiente. El resultado no podía ser más impresionante, y a la vez austero.
Tras comer y bañarnos en la piscina local, donde tanto Enrique como David se tonsuraron, nos pusimos nuestras vestimentas y comenzamos a interpretar a nuestros personajes. Habéis leido bien: interpretar. Durante el fin de semana, pudimos gozar de este living history en los momentos más insospechados: los siervos comieron en el suelo y respondían a las llamadas del nuevo señor, Atho de Foces, la barragana cortejaba a los hombres y los atraía a su tienda, donde el benedictino elaboró una "lista de precios" de sus servicios que estaba expuesta en la puerta. Hubo conversaciones entre caballeros y campesinos, entre frailes y señores, sobre las más diversas áreas, donde se pusieron de manifiesto los vastos conocimientos de los recreadores que habían asistido superando estrictos criterios de calidad que iban más allá de lo puramente material. Aún se fraguaron duelos y pendencias, que quedaron sin embargo en suspenso hasta el último día. La sensación, sin embargo, fue extraordinaria, tanto para nosotros como para los visitantes: podías ver al monje escribiendo en su cubículo, al señor paseando y recibiendo a las embajadas de Castilla y las órdenes militares... Todo era interactivo, y la historia podía palparse. Una historia que, además, te hablaba.
Con la ayuda de recreadores como Roger de Outremer o Richard Bradley, partimos en la procesión del Viático hasta el campamento, al sonido de la campanilla y los gregorianos, sosteniendo el cáliz con la sagrada forma al paso del cual los recreadores se arrollidaban y enmudecían. La mujer de Éximen recibió a fray Ordoño en la puerta de su tienda, iluminada por las velas. Ella misma sostenía su cirio bautismal. Se arrodilló, respondiendo al sacerdote, al que dió permiso para entrar. El enfermo Éximen, tendido sobre el camastro, besó la cruz procesional, y se derramó sobre él y los presentes el agua bendecida del asperges antes de comenzar con el rito. Pidió luego el moribundo confesión, y al toque de la campanilla abandonó el resto la tienda. Arrodillado junto a él, Ordoño escuchó sus pecados, donde los asuntos de faldas e hijos ilegítimos torturaban su alma cristiana.
Recibió entonces la absolución, y llamados los de afuera, que se arrodillaron ante el sacramento expuesto en la mesa, se comenzó a ungir el oleo de enfermos en su frente, ojos, oreja, boca, nariz, manos y pies, con la acostumbrada fórmula. Se rogó a Dios por su curación, y el fraile se lavó las manos, saliendo de la tienda para destruir el material santificado. Dos jóvenes siervos cavaron un pequeño hoyo con sus palas, donde se enterró el pan, el agua, los paños y el óleo que se había utilizado. Mientras, Éximen rectificó su testamento en presencia de su secretario de cartas latinas, Enrique de Zaragoza, aumentando la cuantía de sus donaciones. Llamó a su familia, y dando unos últimos consejos, dió su alma a Dios. La triste noticia se dió a los presentes y una vela, la suya, se apagó, como símbolo del tránsito de su alma al más allá.
Cenamos luego, interpretando intensamente a nuestros personajes. El sargento Gudal fue sorprendido disfrutando de los servicios de la barragana, sin haberlos pagado, asunto por el cual tuvo que mediar su señor. Y con una gran euforia, fuimos a dormir. Lo mejor, sin duda, estaba todavía por llegar.
El día comenzó de forma intensa en lo que se refiere al living history, retomando donde se había dejado el día anterior: el capellán hospitalario practicaba los rezos en la capilla de campaña, mientras el ladrón corría perseguido por la guardia de Assalit de Gudal, que le dió caza, poniéndole en el cepo. Allí, los presentes se cebaron con él, tirándole lechugas y otras inmundicias. En las mesas, dos hombres de armas discutieron por asuntos de juego, dinero y mujeres púbicas, acudiendo el señor Atho a poner paz a la disputa. Se produjo luego la presentación de los respetos al nuevo señor y su madre, la viuda, por parte de familias nobles como los Montcada, caballeros de Santiago, sargentos y encomenderos del temple, el embajador del rey de Castilla y su séquito, así como personas particulares, entre las que se contaron los propios siervos del señor.
Tras la comida, se prepararon los que fueron actos principales de la tarde y la noche: el cortejo fúnebre y las exequias del finado Éximen. Reunidos en Ibieca, los recreadores acudieron hasta la casona donde se custodiaba el catafalco, que fue sacado a hombros a la calle. Allí, el sargento Gudal preguntó: "Hace diez días que busco a mi señor Éximen de Foces, y no lo hallo". Su hijo, posando la mano sobre el ataud, dijo "Está muerto, helo aquí". Estalló el llanto de las plañideras, el sonido de los cuernos de caza, y el ladrido de los perros. Con la cruz procesional y los cirios delante, se abrió la comitiva que recorrió casi 2 kilómetros por el pueblo y el campo. Detrás, tres clérigos, uno de ellos cantando en gregoriano, y acompañado puntualmente por quienes le flanqueaban. Luego venían los miembros de las órdenes militares, dos caballos, el del hijo (sobre el que iba un caballero fuertemente armado) y el del difunto, vacio, de cuyas riendas tiraba su enlutada viuda. El féretro, acompañado por los escudos del señor, vueltos del revés, recorria los campos a la luz del atardecer, enmarcado por el sonido del llanto de perros y plañideras que venían detrás, cerrando la marcha junto a cientos de visitantes y curiosos. El largo y pedregoso camino puso a prueba nuestras fuerzas, y al fin, llegamos a la puerta de la iglesia de San Miguel. Allí, los guardias dieron tres vueltas al féretro con los escudos del señor, y luego los rompieron contra el suelo.
Entramos a la iglesia, tan solo iluminada por las velas. Los recreadores se dividieron en hombres (a la derecha) y mujeres (a la izquierda) de pie, tal y como se puede ver en las cantigas. Los tres oficiantes, Enrique, Richard y David, que era el sacerdote, se prepararon para el rito de despedida del muerto. Tras los latines, siguieron los gregorianos, que resonaron cavernosos en la maravillosa acústica del lugar. El público presente disfrutó de una atmósfera casi eterea, por el humo del incienso y las velas y el silencio solo roto por las plegarias que entonaron a decenas de gargantas. El señor de Foces encontró así su descanso eterno.
La emoción se palpaba entre los recreadores, y podíamos sentir que habíamos hecho algo grande, diferente. Muchos fueron los comentarios en tal sentido. Tres voces cantaron en el altar, de motu propio, el mismo gregoriano: Guacimar, Richard y Noemí. Al final, los tres, y luego los cuatro, nos abrazamos con lágrimas en los ojos. Cansados por la larga caminata, cenamos a la luz de la luna y las velas bajo los toldos del campamento, acompañados por la música. Satisfechos, cerró así el día grande de la recreación, y dió paso el siguiente.
El domingo, como acostumbra, fue el día de despedida y cierre, con actos hasta la hora de comer. El primero de estos fue el bautismo de una criada musulmana, bajo la sombra de la iglesia de San Miguel, oficiado por David junto a Enrique Villuendas y Richard Bradley. Una vela se había apagado, y una nueva se había encendido. Un alma por otra nueva.
Se desarrollaron luego las justas. Estas fueron, sin embargo, diferentes a las que hemos visto que se suelen realizar. Presididas por un estrado donde se hallaban el nuevo señor de Foces y su esposa, en ella pudimos ver episodios de gran teatralidad, desarrollo de diálogos y personajes y aún explicaciones para el público sobre la finalidad del torneo, sus reglas y su justificación histórica. El sargento Saguardia se alzó con el triunfo en la palestra, portando los colores de la casa de Foces. Su premio fue una caja conteniendo un fragmento del Lignum Crucis, traido por los antepasados del señor Atho. No contento con este triunfo, aprovechó para resolver, según las leyes del cartel de desafío, su rencilla con Assalit de Gudal, sargento de armas de la casa de Foces, al que dió muerte en brava lid.
De esta manera, acabaron oficialmente las exequias del muy alto señor Éximen de Foces. Volvimos del año 1262 a 2012.
Las exequias de San Miguel de Foces no han sido el primer evento donde la recreación civil, las teatralizaciones, la representación del personaje o el living history se han desarrollado. Es cierto. Sin embargo, si ha sido el primer evento en el que se han incluído sistemáticamente estos conceptos como parte consustancial de la propia recreación. Además, ha sido el primer evento de recreación medieval, al menos hasta la fecha, cuyos actos principales no han sido batallas ni combates. La recreación civil y religiosa ha tenido en este evento una importancia capital.
Y no solo eso, sino que este concepto ha encandilado a cuantos han asistido, brindándoles una sensación muy especial. Muchos de nosotros entramos en este mundo, el de la recreación, para "vivir la historia". Y en San Miguel de Foces, nos levantamos en el siglo XIII, para vivir en él, para representarlo, amarlo y divulgarlo. Más allá del material, que fue mucho y muy bueno, y más allá de los propios actos del programa, triunfó la recreación, con mayúsculas.
Se ha abierto una nueva senda, un horizonte, que creíamos posible desde un principio, pero que hasta ahora no se había practicado a este nivel. Es un camino largo y duro. Pero como hemos visto, uno muy satisfactorio y emocionante. Nosotros estuvimos allí, aportando nuestro granito de arena en todo lo pudimos. Disfrutando con lo que mejor sabemos hacer. A todos los que estuvísteis allí, gracias. Y a los que no pudísteis estar, tranquilos. Esto es solo el comienzo. Podréis disfrutar de más recreaciones como esta en lo sucesivo. O esa, al menos, es nuestra intención.
Fotos: Luis Sorando, Ruben Blanes y Enrique Villuendas
El objetivo era recrear la muerte y las exequias de un importante ricohombre y señor feudal del Aragón del siglo XIII, Éximen de Foces, en la Iglesia de San Miguel de Foces (Ibieca), una joya de finales del románico, y el lugar donde reposan los restos de esta importante familia. El marco era, pues, incomparable, habida cuenta de la restauración acometida entre 2003 y 2005, y que rescató las impresionantes pinturas de las naves laterales donde se hallan los sepulcros de la familia de Foces.
Objetivo: Preparar las exequias
Durante esos meses, el trabajo de Feudorum Domini se multiplicó. Fue necesario documentar y crear un sinfín de aspectos materiales e inmateriales: se construyó el catafalco de Éximen de Foces, la cruz procesional réplica de las conservadas en museos españoles, una cruz para el altar (así como diversos objetos para el mismo), vestimentas litúrgicas para quienes iban a oficiar, conseguir caballos, así como perros de caza, diseñar y construir escudos para el cortejo fúnebre, etc... S.A ofreció su trabajo previo en materia de investigación de sacramentos y liturgias preconciliares que se emplearían en las diferentes ceremonias durante las exequias, y además planteó una serie de teatralizaciones y cápsulas "ex profeso", como el prendimiento de un ladrón o la extremaunción de Éximen de Foces, que no estaba en principio incluida en el programa.
Trabajamos enviando resúmenes, dossieres y material de ayuda para los participantes en estos actos del programa, y ayudamos a los miembros de Feudorum a documentar el más diverso material, y actos a realizar durante las exequias. Ahorramos dinero, y preparamos gigantescas maletas, recorriendo más de 800 km en 10 horas de viaje hasta tierras de Aragón, luego de Huesca. Todo estaba preparado cuando llegamos al entorno de la iglesia de San Miguel.
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| Testamento de Éximen de Foces realizado por Enrique Villuendas |
Nuevos y viejos amigos
Antes de proseguir con el relato de esta sinpar recreación, nos gustaría dar las gracias y muy especialmente a los miembros de Feudorum Domini, el grupo organizador. No teníamos el placer más que de conocernos por internet, aunque a algunos de sus miembros ya les considerábamos amigos con todas las de la ley. Hemos de decir que su acogida cálida y atenta nos tocó el alma. Tuvimos el placer de conocer en persona a gente tan encantadora como Carlos y su mujer, Amparo y el incombustible Mariano (uno de los motores de esta recreación), que demostraron una vez más que se puede ser un excelente recreador, en muchísimos aspectos, y a la vez ser gente cercana, simpática y dispuesta siempre a ayudar y a hacer que nuestra experiencia fuera cómoda y agradable.
Este grupo, cuyo nombre definió nuestro gran amigo Enrique "los señores de los fueros", nos ha tocado el corazón, y los sentimos ahora más que nunca como nuestros hermanos. ¿Que decir? Tan solo, quedaros con este dato: nunca en mi vida había visto a un grupo de recreación recoger las tiendas del campamento mientras cantan al unísono una alegre canción. Feudorum es así: no solo llevan a la recreación medieval a un altísimo estándar de calidad, sino que disfrutan con ella con una ilusión casi infantil. Una ilusión con la que nos sentimos identificados.
Primer día -Viernes-
Tras un viaje de 10 horas (11 horas en algún caso) y ser amablemente acogidos por Enrique en su casa, donde hallemos descanso, partimos al municipio oscense de Ibieca por la mañana, donde llegamos en un campamento que estaba en plena construcción. Para nuestra sorpresa uno de los grupos asistentes, Casus Bellic, estaba construyendo una cabaña con materiales del lugar, usando tan solo herramientas de la época. Con ánimo jovial, estos compañeros catalanes construyeron algo increible, con troncos, ramas, piedras, cañas y cubiertas de hoja, para lo que trabajaron sin descanso durante todo el día, y hasta el siguiente. El resultado no podía ser más impresionante, y a la vez austero.
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| La cabaña |
Tras comer y bañarnos en la piscina local, donde tanto Enrique como David se tonsuraron, nos pusimos nuestras vestimentas y comenzamos a interpretar a nuestros personajes. Habéis leido bien: interpretar. Durante el fin de semana, pudimos gozar de este living history en los momentos más insospechados: los siervos comieron en el suelo y respondían a las llamadas del nuevo señor, Atho de Foces, la barragana cortejaba a los hombres y los atraía a su tienda, donde el benedictino elaboró una "lista de precios" de sus servicios que estaba expuesta en la puerta. Hubo conversaciones entre caballeros y campesinos, entre frailes y señores, sobre las más diversas áreas, donde se pusieron de manifiesto los vastos conocimientos de los recreadores que habían asistido superando estrictos criterios de calidad que iban más allá de lo puramente material. Aún se fraguaron duelos y pendencias, que quedaron sin embargo en suspenso hasta el último día. La sensación, sin embargo, fue extraordinaria, tanto para nosotros como para los visitantes: podías ver al monje escribiendo en su cubículo, al señor paseando y recibiendo a las embajadas de Castilla y las órdenes militares... Todo era interactivo, y la historia podía palparse. Una historia que, además, te hablaba.
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| Extremaunción del señor de Foces |
Recibió entonces la absolución, y llamados los de afuera, que se arrodillaron ante el sacramento expuesto en la mesa, se comenzó a ungir el oleo de enfermos en su frente, ojos, oreja, boca, nariz, manos y pies, con la acostumbrada fórmula. Se rogó a Dios por su curación, y el fraile se lavó las manos, saliendo de la tienda para destruir el material santificado. Dos jóvenes siervos cavaron un pequeño hoyo con sus palas, donde se enterró el pan, el agua, los paños y el óleo que se había utilizado. Mientras, Éximen rectificó su testamento en presencia de su secretario de cartas latinas, Enrique de Zaragoza, aumentando la cuantía de sus donaciones. Llamó a su familia, y dando unos últimos consejos, dió su alma a Dios. La triste noticia se dió a los presentes y una vela, la suya, se apagó, como símbolo del tránsito de su alma al más allá.
Cenamos luego, interpretando intensamente a nuestros personajes. El sargento Gudal fue sorprendido disfrutando de los servicios de la barragana, sin haberlos pagado, asunto por el cual tuvo que mediar su señor. Y con una gran euforia, fuimos a dormir. Lo mejor, sin duda, estaba todavía por llegar.
Segundo día -Sábado-
El día comenzó de forma intensa en lo que se refiere al living history, retomando donde se había dejado el día anterior: el capellán hospitalario practicaba los rezos en la capilla de campaña, mientras el ladrón corría perseguido por la guardia de Assalit de Gudal, que le dió caza, poniéndole en el cepo. Allí, los presentes se cebaron con él, tirándole lechugas y otras inmundicias. En las mesas, dos hombres de armas discutieron por asuntos de juego, dinero y mujeres púbicas, acudiendo el señor Atho a poner paz a la disputa. Se produjo luego la presentación de los respetos al nuevo señor y su madre, la viuda, por parte de familias nobles como los Montcada, caballeros de Santiago, sargentos y encomenderos del temple, el embajador del rey de Castilla y su séquito, así como personas particulares, entre las que se contaron los propios siervos del señor.
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| Los siervos presentan sus condolencias al señor Atho de Foces |
Tras la comida, se prepararon los que fueron actos principales de la tarde y la noche: el cortejo fúnebre y las exequias del finado Éximen. Reunidos en Ibieca, los recreadores acudieron hasta la casona donde se custodiaba el catafalco, que fue sacado a hombros a la calle. Allí, el sargento Gudal preguntó: "Hace diez días que busco a mi señor Éximen de Foces, y no lo hallo". Su hijo, posando la mano sobre el ataud, dijo "Está muerto, helo aquí". Estalló el llanto de las plañideras, el sonido de los cuernos de caza, y el ladrido de los perros. Con la cruz procesional y los cirios delante, se abrió la comitiva que recorrió casi 2 kilómetros por el pueblo y el campo. Detrás, tres clérigos, uno de ellos cantando en gregoriano, y acompañado puntualmente por quienes le flanqueaban. Luego venían los miembros de las órdenes militares, dos caballos, el del hijo (sobre el que iba un caballero fuertemente armado) y el del difunto, vacio, de cuyas riendas tiraba su enlutada viuda. El féretro, acompañado por los escudos del señor, vueltos del revés, recorria los campos a la luz del atardecer, enmarcado por el sonido del llanto de perros y plañideras que venían detrás, cerrando la marcha junto a cientos de visitantes y curiosos. El largo y pedregoso camino puso a prueba nuestras fuerzas, y al fin, llegamos a la puerta de la iglesia de San Miguel. Allí, los guardias dieron tres vueltas al féretro con los escudos del señor, y luego los rompieron contra el suelo.
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| Parte del cortejo fúnebre |
Entramos a la iglesia, tan solo iluminada por las velas. Los recreadores se dividieron en hombres (a la derecha) y mujeres (a la izquierda) de pie, tal y como se puede ver en las cantigas. Los tres oficiantes, Enrique, Richard y David, que era el sacerdote, se prepararon para el rito de despedida del muerto. Tras los latines, siguieron los gregorianos, que resonaron cavernosos en la maravillosa acústica del lugar. El público presente disfrutó de una atmósfera casi eterea, por el humo del incienso y las velas y el silencio solo roto por las plegarias que entonaron a decenas de gargantas. El señor de Foces encontró así su descanso eterno.
La emoción se palpaba entre los recreadores, y podíamos sentir que habíamos hecho algo grande, diferente. Muchos fueron los comentarios en tal sentido. Tres voces cantaron en el altar, de motu propio, el mismo gregoriano: Guacimar, Richard y Noemí. Al final, los tres, y luego los cuatro, nos abrazamos con lágrimas en los ojos. Cansados por la larga caminata, cenamos a la luz de la luna y las velas bajo los toldos del campamento, acompañados por la música. Satisfechos, cerró así el día grande de la recreación, y dió paso el siguiente.
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| Oficiando el rito de despedida del difunto |
Tercer día -Domingo-
El domingo, como acostumbra, fue el día de despedida y cierre, con actos hasta la hora de comer. El primero de estos fue el bautismo de una criada musulmana, bajo la sombra de la iglesia de San Miguel, oficiado por David junto a Enrique Villuendas y Richard Bradley. Una vela se había apagado, y una nueva se había encendido. Un alma por otra nueva.
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| Bautizo de Zuleyma Bakr como María de Foces |
De esta manera, acabaron oficialmente las exequias del muy alto señor Éximen de Foces. Volvimos del año 1262 a 2012.
Un nuevo horizonte recreador
Las exequias de San Miguel de Foces no han sido el primer evento donde la recreación civil, las teatralizaciones, la representación del personaje o el living history se han desarrollado. Es cierto. Sin embargo, si ha sido el primer evento en el que se han incluído sistemáticamente estos conceptos como parte consustancial de la propia recreación. Además, ha sido el primer evento de recreación medieval, al menos hasta la fecha, cuyos actos principales no han sido batallas ni combates. La recreación civil y religiosa ha tenido en este evento una importancia capital.
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| Richard Bradley rezando en el altar de campaña |
Y no solo eso, sino que este concepto ha encandilado a cuantos han asistido, brindándoles una sensación muy especial. Muchos de nosotros entramos en este mundo, el de la recreación, para "vivir la historia". Y en San Miguel de Foces, nos levantamos en el siglo XIII, para vivir en él, para representarlo, amarlo y divulgarlo. Más allá del material, que fue mucho y muy bueno, y más allá de los propios actos del programa, triunfó la recreación, con mayúsculas.
Se ha abierto una nueva senda, un horizonte, que creíamos posible desde un principio, pero que hasta ahora no se había practicado a este nivel. Es un camino largo y duro. Pero como hemos visto, uno muy satisfactorio y emocionante. Nosotros estuvimos allí, aportando nuestro granito de arena en todo lo pudimos. Disfrutando con lo que mejor sabemos hacer. A todos los que estuvísteis allí, gracias. Y a los que no pudísteis estar, tranquilos. Esto es solo el comienzo. Podréis disfrutar de más recreaciones como esta en lo sucesivo. O esa, al menos, es nuestra intención.
Fotos: Luis Sorando, Ruben Blanes y Enrique Villuendas
lunes, 16 de julio de 2012
800 aniversario y recreación de las Navas de Tolosa
Junto a nuestros compañeros de Battle Honnours, hemos viajado por segundo año consecutivo a la pedanía jiennense de Navas de Tolosa, en cuyos campos se ha recreado el octavo centenario de la batalla que decidió el destino de España en la Edad Media. Nada más llegar, la diferencia con el año pasado se hizo patente. De un campamento con un solo "corredor", compuesto por unos 70 recreadores, más algunos que solo participaron en la batalla, se ha pasado a un campamento con tres corredores, casi cuatro, con decenas de tiendas, y donde han convivido más de 300 recreadores.
De la gran cantidad de grupos que han acudido, más de 30, destacaba la diversidad de material, vestimenta y equipamiento. Se impusieron unos mínimos que fueron respetados, en su mayor parte, y se vió una franca intención por mejorar en su equipo a grupos que están creciendo, intención que les honra y mejorará el panorama recreador español.
La convivencia, como suele en estos casos, fue genial. La organización, a cargo de Battle Honnours, atenta a resolver los problemas que podían surgir, y proporcionando cosas básicas como el agua fresca o la comida a quien la pedía, para lo cual estuvieron trabajando todo el día.
El sábado comenzó con un desfile, y posteriormente con un torneo de arqueros y esgrima (de espada y escudo), mientras preparábamos las actividades de recreación civil, que han sido bien acogidas, e incluso demandadas. Y aunque no pudimos hacer todo lo que teníamos propuesto y pensado (la misa se quedó en el tintero), tanto los discursos de los líderes (que nos pusieron los pelos de punta) como el juicio de Dios de la noche (hecho a viento y marea por la voluntad y tesón de unos recreadores ya extenuados a esa hora) agradaron y dieron un toque diferente. También aprovechamos para pasearnos por el campamento, aunque no tanto como quisiéramos, sugiriendo composiciones fotográficas, cápsulas y teatralizaciones.
Destacó la batalla del sábado. Acertada la hora del día, más fresca, y todavía con luz, la larga marchad el ejército cristiano bajo los cantos de Richard Bradley, a quien damos un pequeño homenaje por su trabajo, fue impresionante: rodeados por la naturaleza, el olivar, y la loma, se hizo dura, pero tuvo recompensa. Organizadas las tropas para el ataque, bendecimos como es usual, y cuidamos de los heridos y moribundos dando reposo a sus almas. El choque de más de 300 recreadores, una cifra muy alta para un evento de recreación medieval hispana, fue épico, y vivimos escenas que no pueden describirse con palabras. Cada grupo brilló con luz e iniciativa propia, y aún tuvieron que ganarse los galones derrotando a los imesebelen, unos senegaleses contratados por la organización que demostraron ser una gente simpática, alegre y con ganas de aportar. Al final, el palenque cayó, y los reyes volvieron a hacer los discursos, escritos por David Nievas, y se rezó el Te Deum. Después asistimos a la corte del rey de Castilla, organizada por Conca, donde perdimos el aliento en un ejercicio impresionante de "living history" al que aplaudimos, y en el que participamos con nuestro granito de arena. A la noche, y antes de cenar, se hizo el desfile de antorchas y el juicio de Dios.
El domingo, aunque con deserciones, volvió a hacerse la batalla, esta vez con más mortandad en el bando cristiano. Y con la sensación de que habíamos vivido una recreación memorable, regresamos a Granada. Navas de Tolosa 2012 no fue, quizá, y por el calor, una recreación redonda. Pero si que sirvió, a nuestro entender, para estrechar lazos con grupos de lo ancho y largo de la Península, e incluso del extranjero. Y también fue, sin duda alguna, una recreación que nos brindó una gran sensación de euforia, y momentos inolvidables. A todos los grupos que participaron, muchas gracias. Especialmente a nuestros compañeros y amigos de Battle Honnours, que cargaron con el peso de la organización. Nos vemos el año que viene, si Dios quiere.
De la gran cantidad de grupos que han acudido, más de 30, destacaba la diversidad de material, vestimenta y equipamiento. Se impusieron unos mínimos que fueron respetados, en su mayor parte, y se vió una franca intención por mejorar en su equipo a grupos que están creciendo, intención que les honra y mejorará el panorama recreador español.
La convivencia, como suele en estos casos, fue genial. La organización, a cargo de Battle Honnours, atenta a resolver los problemas que podían surgir, y proporcionando cosas básicas como el agua fresca o la comida a quien la pedía, para lo cual estuvieron trabajando todo el día.
El sábado comenzó con un desfile, y posteriormente con un torneo de arqueros y esgrima (de espada y escudo), mientras preparábamos las actividades de recreación civil, que han sido bien acogidas, e incluso demandadas. Y aunque no pudimos hacer todo lo que teníamos propuesto y pensado (la misa se quedó en el tintero), tanto los discursos de los líderes (que nos pusieron los pelos de punta) como el juicio de Dios de la noche (hecho a viento y marea por la voluntad y tesón de unos recreadores ya extenuados a esa hora) agradaron y dieron un toque diferente. También aprovechamos para pasearnos por el campamento, aunque no tanto como quisiéramos, sugiriendo composiciones fotográficas, cápsulas y teatralizaciones.
Destacó la batalla del sábado. Acertada la hora del día, más fresca, y todavía con luz, la larga marchad el ejército cristiano bajo los cantos de Richard Bradley, a quien damos un pequeño homenaje por su trabajo, fue impresionante: rodeados por la naturaleza, el olivar, y la loma, se hizo dura, pero tuvo recompensa. Organizadas las tropas para el ataque, bendecimos como es usual, y cuidamos de los heridos y moribundos dando reposo a sus almas. El choque de más de 300 recreadores, una cifra muy alta para un evento de recreación medieval hispana, fue épico, y vivimos escenas que no pueden describirse con palabras. Cada grupo brilló con luz e iniciativa propia, y aún tuvieron que ganarse los galones derrotando a los imesebelen, unos senegaleses contratados por la organización que demostraron ser una gente simpática, alegre y con ganas de aportar. Al final, el palenque cayó, y los reyes volvieron a hacer los discursos, escritos por David Nievas, y se rezó el Te Deum. Después asistimos a la corte del rey de Castilla, organizada por Conca, donde perdimos el aliento en un ejercicio impresionante de "living history" al que aplaudimos, y en el que participamos con nuestro granito de arena. A la noche, y antes de cenar, se hizo el desfile de antorchas y el juicio de Dios.
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